sábado, 23 de abril de 2016

Y se va la primera



Hay teorías que sostienen que el ser humano posee dos tipos de sentidos. Aquellos que son plebeyos, sentidos básicos, burdos, que necesitan el contacto como lo son el tacto, el gusto y el olfato. Y están los sentidos nobles, aquellos que permiten una relación inmediata con la construcción del pensamiento, como la vista y el oído. Que son capaces de hacernos inferir sentimientos, pensamientos, emociones. Por eso quiero comenzar este blog recomendando literatura que a su vez tiene que ver con la música, con la danza, aunando dos tipos de arte. Porque la literatura puede darse esa licencia, de traspasar su propio mundo, para unir universos de significado.
Les propongo entonces disfrutar de textos que se van entrelazando. En las entradas que siguen las musas dejan de ser griegas  para volverse latinoamericanas. En el primer video se puede apreciar la canción Guantanamera interpretada por diversos artistas reconocidos de Cuba. Esta canción tiene su origen en el Guantánamo y desde su nacimiento se ha prestado a la inventiva del pueblo que la transforma una y otra vez para hacer comentarios amorosos, patrióticos, o de otras índoles. Lo que siempre perdura son sus primeros versos tomados prestado a José Martí (Versos sencillos, 1891) poeta cubano considerado como modelo de nacionalidad y “apóstol de la independencia”.
Esta obra literaria es un claro ejemplo de intertextualidad pero sobre todo es un ejemplo de cómo la literatura nace y se nutre de la sociedad para modificarse a sí misma. La literatura es el capital cultural de la memoria social de un pueblo.
La entrada siguiente a esta canción nos presenta a un escritor que caminaba entre el realismo mágico y el surrealismo, el maestro argentino del relato corto y la prosa poética: Julio Cortázar.
Poder leer su Historia de Cronopios y Famas nos lleva a un mundo de seres muy ambiguos pero complementarios. Uno fácilmente les puede dar nombre y apellido.  Cada cuento te deja con esa sonrisa de Monalisa  luego de la lectura preguntándote si vos también sos un cronopio o un fama. Uno podría, incluso, agarrar cualquier otro libro de Cortázar. Sentiría la música en su forma de escribir, en su prosa poética. O descubriría la magia del Glíglico, este idioma inventado, lenguaje musical que comparten los enamorados por ejemplo en el capítulo 68 de su Rayuela.
Por último, continuando con el tema, la obra El Merengue del grupo Les Luthiers, en donde Marcos Mundstock y el recientemente fallecido Daniel Rabinovich realizan un “biólogo” humorístico jugando con los significados de las palabras. Un imperdible “biólogo” humorístico.  Los invito a danzar con la literatura.

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